lunes, 7 de marzo de 2011

vaya un fin de semana...

Bueno bloggeros, hoy os voy a contar mi "fantástico" fin de semana. El sábado por la mañana al no poder dormir por los nervios que tenía del partido, me levanté sobre las ocho de la mañana. Al cabo de unas horas después me tuve que marchar a jugar el partido, pero eso me alegró un poco. Lo malo de ese partido fue que jugamos el peor partido de nuestras vida y nos metieron un baño increíble, encima ese equipo era el penúltimo clasificado de la liga. Durante el partido, cada vez se me iban quitando las ganas de correr y de jugar al fútbol, porque cada rato nos metían un gol. Cada diez minutos o así, le preguntaba al árbitro cuanto tiempo faltaba para que pitara el final del partido porque eso era un desastre. Al cabo de unas cinco preguntas al árbitro para ver cuánto quedaba para el final, por fin pitó el final del partido, pero nos fuimos con un resultado extremadamente bochornoso, una derrota por 8-2. Cuando terminó el partido, lo primero que hice fue meterme rápidamente al vestuario para ducharme porque no tenía ganas de hablar con nadie, ni con el entrenador ni con los compañeros. Lo único que fue un poco bueno del partido es que conseguí meter un golito jajaja. Para terminar con este día tan malo, pensé en que me lo iba a pasar bien con mis amigos por la tarde, pero no, no salía ninguno y me tocó quedarme en casa aburrido y pensando en el partido de por la mañana. Por la noche, como me tocó madrugar por la mañana y correr como nadie en el partido, estaba reventado y me fui a dormir pronto para olvidarme de ese día. A la mañana siguiente lo que me faltaba, LOS CARNAVALES, a primera hora de la mañana cuando yo estaba tan tranquilito durmiendo, empezó a sonar unas canciones horrorosas de carnaval, porque en frente de mi casa siempre hacen ahí la fiesta de carnaval con los niños disfrazados y esas cosas. Pero no te creas que la música la tenían baja para no despertar a la gente, sino todo lo contrario. Entonces el domingo por la mañana tampoco pude dormir mucho para descansar del día anterior por culpa de la dichosa musiquita. Durante esa mañana, no se podía hacer nada tranquilo en casa, porque te ponías a escuchar música en tu habitación o a ver la televisión tan tranquilo pero se escuchaba la maldita música de fondo de carnaval. Cuando ya no sabía que hacer en mi casa, me ponía a mirar por la ventana para ver a los niños disfrazados cómo se lo pasaban de bien en el parque. Lo que hubiera estado bien, sería que cada persona que estaba en el parque me hubiera dado un euro, vamos ahora sería millonario yo creo, porque en el parque ya no entraba ni un alfiler de la cantidad de gente que había.
Pero bueno, por lo menos ese fin de semana tan espantoso ya a terminado, menos mal.

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